Chile es una franja de tierra que se extiende 4200 kms de norte a sur por el suroeste del continente sudamericano. Sus 1.250.000 km° (incluídas Isal de Pascua y el Archipiélago de Juan Fernandez) acogen a más de 15 millones de habitantes.
Tierra de incontables paisajes y climas, nuestro país limita al este con el Océano Pacífico, cuyas corrientes y olas gigantes se rinden a la belleza de sus playas y fiordos, y al oeste con la majestuosa Cordillera de los Andes, que no deja de asombrar cada día con sus colores y alturas, inspirando los versos más románticos de cualquier poeta.
En el norte, el desierto de Atacama, el más árido del mundo, es rico en minerales y materias primas. Sus pueblos fantasmas son el recuerdo de un pasado esplendoroso, cuando el salitre natural era la exportación número uno del país. En los Andes, los Geysers del Tatio saludan imponentes cada día, dando origen con sus aguas tibias a un oasis en el medio de la nada: San Pedro.
En el centro los valles se extienden ricos y generosos, proporcionando a Chile una gran variedad agrícola y vitivinícola.
En el sur hasta Puerto Montt, los turistas se deleitan con sus lagos y volcanes, disfrutan sus playas y sus termas, absortos en la abundante vegetación de la zona.
De Puerto Montt hacia el fin del mundo, siguiendo la Carretera Austral, Chile se desgrana en fiordos, glaciares y montañas de menor altura, pero no por ello menos imponentes. Las Torres del Paine son prueba de ello, su belleza extraordinaria vale el esfuerzo de viajar hasta el fin del mundo para verlas. La Patagonia interminable ofrece a cambio un cielo imbatible, mientras el Estrecho de Magallanes deja ver la Tierra del Fuego, llamada así por el portugués al avistar las fogatas de sus habitantes.
Alguna vez alguien dijo que cuando Dios terminó de hacer el paraíso dejó los restos en Chile. Sea cierto o no, esta estrecha franja de tierra invita a la aventura por parajes fascinantes que no olvidará jamás.
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