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¡CONTACTENOS!
HAREMOS DE SU SUEÑO UNA AVENTURA INOLVIDABLE.
Organizamos cada tour cuidadosamente para que usted, nuestro cliente, alcance sus metas personales.
Tenemos vehículos 4X4, sistemas de navegación y teléfonos satelitales para complementar su viaje.
Nuestro equipo de choferes y técnicos está a su disposición.
Y ASI COMIENZA LA AVENTURA...
A su llegada lo estaremos esperando en el aeropuerto.
Luego, nuestro equipo emprenderá el camino hacia una tierra fascinante, ya sea en dirección al norte o al sur.
En 14 ó 15 días, recorreremos entre 2200 y 3100 Kms., venciendo caminos que nos llevarán por los paisajes más inesperados, desde la riqueza agrícola de los valles centrales hasta la extensión sobrecogedora del desierto más seco del mundo; o desde la vegetación exhuberante de la Carretera Austral hasta los hielos eternos de los glaciares en la Patagonia. Así, seguiremos las curvas caprichosas que nos elevarán hasta los 4000 metros para visitar los geysers del Tatio, o un lecho de río seco será la huella a seguir para encontrar algún otro paraje hermoso...
Las etapas diarias son calculadas de manera que un conductor de mediana experiencia pueda alcanzarlas, disfrutando a la vez de la belleza a su alrededor. Sin embargo, debmos indicar que la destreza del conductor es en cada momento muy valiosa. Al final de cada jornada, nos esperará un lugar agradable para disfrutar de una cena deliciosa y luego descansar, expectantes al nuevo día.
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EN ESTOS MOMENTOS CONTAMOS CON DOS PROYECTOS:
EL LLAMADO DEL DESIERTO (Norte de Chile)
Desde el aeropuerto Comodoro Arturo Merino Benítez emprenderemos el viaje en nuestro bus hacia el norte.
Hacia los 200 Kms., cerca de Pichidangui, habremos avistado ya el azul del Oceano Pacífico, que contrasta con los colores de la Cordillera de la Costa.
Los siguientes puntos serán Salamanca y Ovalle en el camino hacia La Serena, hermosa una ciudad junto al mar. Luego de atravesar el Bosque Petrificado de Pichasca alcanzaremos el camino hacia el segundo observatorio más grande del mundo (ESO) pasando por Vicuña, la ciudad que conmemora a nuestra Gabriela Mistral, Premios Nacional y Nobel de Literatura.
Al día siguiente surcaremos las dunas de alguna playa solitaria, pero nuestro espíritu aventurero nos guiará más al norte, a la región de las minas de oro y de cobre para alcanzar Antofagasta. Desde allí empenderemos el camino hacia el Salar de Atacama (300.000 Has.), y visitaremos el oasis de san Pedro, un pueblo pintoresco en el medio de la nada junto a un valle que parece una réplica exacta de la luna. Es en este pueblito donde se encuentra el famoso museo del Padre Lepege. No muy lejos de allí, disfrutaremos de las aguas tibias que brotan un poco más abajo de los Geysers del Tatio, que en sí constituyen un espectáculo inolvidable al atardecer.
Por supuesto, no podemos dejar de compartir una última cena memorable antes de su partida de vuelta a casa.
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EL FUEGO Y EL HIELO (Sur de Chile)
De la majestuosas montañas a la inmensidad de la Pampa, hasta llegar a la ciudad más austral del mundo.
En el extremo sur de Chile se encuentra la Carretera Austral, allí donde la Cordillera de los Andes pierde su altura hasta sumergirse en el mar. La carretera más larga y más famosa del mundo, la Panamericana, termina su recorrido frente a los fiordos y el hielo. Es un paisaje de glaciares y cerros invencibles, en una tierra indomable.
El Paso Roballo conduce a la amplitud de la Pampa argentina, un mundo completamente distinto donde los Gauchos conducen sendos ganados de vacuno y bovino a través de las praderas. Pero si de fauna se trata, la región del sur tiene mucho más para ofrecer, como el cóndor (que forma parte del escudo nacional chileno), el puma, el guanaco, el emu, el armadillo... ¡incluso el pingüino chileno!
Los caminos se vuelven eternos en la llanura del paisaje, pero los Parques Nacionales de Perito Moreno y las Torres del Paine recompensan con creces el esfuerzo.
La ciudad de Punta arenas es la meta. Al observar el paisaje del último rincón del mundo junto a la orilla del mar, no es difícil viajar en el tiempo e imaginarse cómo Hernando de Magallanes, al recorrer el estrecho que hoy lleva su nombre, avistó las fogatas de los antiguos habitantes de la zona, y decidió denominarla Tierra del Fuego. Con algo de suerte se pueden ver ballenas y lobos marinos, pero con toda seguridad los pingüinos chilenos se dejarán ver en su entorno natural. ¿Que hay más allá? El desierto blanco de la Antártida, pero ése es ya otro tema.
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Copyright 2006.© South Pacific Cross |
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